La montanera es el aprovechamiento por parte de los cerdos de las bellotas que caen de las encinas, los alcornoques y los quejigos.
En consecuencia, no sería posible el desarrollo del cerdo ibérico sin la existencia de esta dehesa arbolada.
Es en ella donde el cerdo ibérico se alimenta, no sólo de bellotas sino también de hierba y otros frutos silvestres, pequeños animales y reptiles, caracoles, babosas e insectos de todas clases, lo que contribuye a dar a los jamones su excelente y natural aroma y sabor.
Si a esto unimos el hecho de que, en este hábitat, el cerdo en libertad se encuentra a pleno ejercicio físico, comprendemos que su carne sea más fina, menos concentrada de líquidos supérfluos, y cosiguientemente, más completa en glucógeno.
